Otra sobre Bud Powell

Bien, cambiemos de punto de vista. Parece ser que Bud Powell tituló originalmente "Tempus fugue it" a su tema, lo cual significa (creo) mas o menos lo mismo que la locución latina (el tiempo vuela). Mi primer conocimiento de esta hermosísima composición fue escuchando a uno de los grupos de Miles Davis, unas grabaciones muy conocidas del año 53 y 55 (con Jay Jay Johnson, Art Blakey, Jackie McLean, Oscar Pettiford, y me faltan algunos). Estas grabaciones tiene un sabor, o no se como decirlo, un "algo" indescriptible. Temas como "Dear old Stockholm" o "CTA" o "Kelo" me producen un goce que tiene algo distinto (no se explicarlo) del placer en general que me produce el jazz. El summum es, sin duda "Tempus fugit". Años mas tarde, puede escuchar recién otra versión en vivo (Miles Davis en el Birdland). Sin desperdicio. Ah, y luego, la versión personal del autor. (y en cierta ocasión, un fragmento de la melodía, interpretada por Stan Getz). Bien señores, el tiempo vuela, pero "Tempus fugit" se repite y se superpone a si mismo eternamente. Se dice que la Sura de apertura del Corán se recita continuamente en distintos lugares del mundo. Lo mismo TIENE que suceder con "Tempus fugit". Es una necesidad estética.




De dos ciegos (ciegos asi, sin eufemismos, evito el oprobioso “no vidente”) de indiscutida influencia e importancia dentro del jazz, quiero referirme hoy a Lennie Tristano. (En otra ocasión, quizá a Art Tatum, hoy no.) Aún conservo un album doble de Prestige, gracias al cual tuve mi primer vislumbre del extraño mundo de Tristano. Un pequeño universo de cristal y susurros, de parábolas y elipses, de levedad y telarañas recurrentes, que se disuelven en si mismas; una singularidad en medio de la nada. Trato de imaginarme como puede haber sido ser Lennie Tristano, como podría haber sobrevivido a tanta, tanta música sonando en mi cabeza. Cómo podría haber escapado de esa introversion extrovertida. A esa tautología imposible, increíble, inasible…


