Wednesday, August 30, 2006

La tarde que llovió Bill Evans



Una tarde de primavera, o mas bien de fines de invierno. Un cielo que se va limpiando después de una breve lluvia. El longplay gastado, sin la cubierta plástica. "Exploraciones". Los movimientos cuidados, la delicadeza de tomar el brazo, los primeros ruiditos de la púa. Tengo el privilegio de escuchar a Bill Evans, Paul Motian y Scott La Faro. Tengo la extraña prerrogativa de percibir luz y sonido como un todo. Ver la habitación sumergida en la luz amarillenta que se coló entre las nubes ya derrotadas, último intento del invierno. Ver algunos charcos en la vereda gris. Ver, oír “Israel”, ver, oír “Nardis”, ver los fugaces días de Scott La Faro… ver, oír, poseer, en un recóndito rincón de mi corazón, “How deep is the ocean”. Ver como se escurre todo hacia ningún lugar, como agua en las viejas veredas grises, como se escurrió para siempre esa tarde, esa lluvia, esa música.

Thursday, August 10, 2006

Tautología

De dos ciegos (ciegos asi, sin eufemismos, evito el oprobioso “no vidente”) de indiscutida influencia e importancia dentro del jazz, quiero referirme hoy a Lennie Tristano. (En otra ocasión, quizá a Art Tatum, hoy no.) Aún conservo un album doble de Prestige, gracias al cual tuve mi primer vislumbre del extraño mundo de Tristano. Un pequeño universo de cristal y susurros, de parábolas y elipses, de levedad y telarañas recurrentes, que se disuelven en si mismas; una singularidad en medio de la nada. Trato de imaginarme como puede haber sido ser Lennie Tristano, como podría haber sobrevivido a tanta, tanta música sonando en mi cabeza. Cómo podría haber escapado de esa introversion extrovertida. A esa tautología imposible, increíble, inasible…