Friday, September 15, 2006

Otra sobre Bud Powell


Bien, cambiemos de punto de vista. Parece ser que Bud Powell tituló originalmente "Tempus fugue it" a su tema, lo cual significa (creo) mas o menos lo mismo que la locución latina (el tiempo vuela). Mi primer conocimiento de esta hermosísima composición fue escuchando a uno de los grupos de Miles Davis, unas grabaciones muy conocidas del año 53 y 55 (con Jay Jay Johnson, Art Blakey, Jackie McLean, Oscar Pettiford, y me faltan algunos). Estas grabaciones tiene un sabor, o no se como decirlo, un "algo" indescriptible. Temas como "Dear old Stockholm" o "CTA" o "Kelo" me producen un goce que tiene algo distinto (no se explicarlo) del placer en general que me produce el jazz. El summum es, sin duda "Tempus fugit". Años mas tarde, puede escuchar recién otra versión en vivo (Miles Davis en el Birdland). Sin desperdicio. Ah, y luego, la versión personal del autor. (y en cierta ocasión, un fragmento de la melodía, interpretada por Stan Getz). Bien señores, el tiempo vuela, pero "Tempus fugit" se repite y se superpone a si mismo eternamente. Se dice que la Sura de apertura del Corán se recita continuamente en distintos lugares del mundo. Lo mismo TIENE que suceder con "Tempus fugit". Es una necesidad estética.

Wednesday, September 13, 2006

Tempus Fugit


Escribo esto con amargura. Creo que debería estar muerto (yo). Creo que debe ser asi. Bud Powell también está muerto. Todos estamos en cierta manera muertos de antemano. Solo vive la música. Solo existen sonidos, en algún lugar. El tiempo vuela. El tiempo se va, todo se va y nada vuelve. No existen ni el pasado, ni el presente ni el futuro. Todo transcurre en un plano que no es ninguno de esos tres. La nada es la única realidad. La nada. Bud Powell nunca existió, en realidad. Le reventaron la cabeza esa noche. No escribió Tempus Fugit. No. Nada. Nunca. Inexistencia. Vacío. No Ser.

Friday, September 01, 2006

Buenas noches, Mr. Monk



He escuchado muchos registros que yo considero notables, desde mi perspectiva de aficionado, pero algunos en especial me han dejado una huella mas profunda. Este es el caso de las famosas grabaciones de Thelonius Monk y John Coltrane en el Five Spot. Una de las cosas que tenían los longplays dobles, en forma de álbúm era la sensación de de abrir una puerta cuando levantabas la tapa. Asi comenzó mas o menos mi admiración incondicional por ese sujeto de aspecto amenazador, que sonreía con un dejo de ferocidad: abriendo la puerta del Five Spot en aquellos dos discos.
Thelonious Monk: mas que un nombre propio, una declaración de guerra, una guerra bien entendida y absolutamente justa contra el mal gusto, la música chabacana , contra las porquerías cotidianas, contra todos los mediocres revulsivos que nos pudrían la vida desde los parlantes de los televisores y de las radios. Thelonious Monk: Toda una declaración de principios, Arte con mayúsculas y sin concesiones.
Rescato la imagen de mi padre escuchando una y otra vez, con su aparatoso amplificador casero, fascinado, como si hubiese estado personalmente en esas irrepetibles noches en el Five Spot.
Nombro solamente un tema “Ruby, my Dear”. Digo y opino que esa pieza es una obra de arte inigualable, es un objeto artístico único en el patrimonio de la Humanidad (suena exagerado…lo siento)
Otro recuerdo para Coleman Hawkins, y sus intervenciones enérgicas, rebosantes de vida.
A Jonnhy Griffin: Aún estoy tratando de seguir tus melodías
Ah, y por último: Mr. Monk, donde quiera que esté, cuide siempre de John Coltrane. No lo deje solo.
Gracias por todo Buenas noches.